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Cinco consejos para empezar tu carrera en fotografía con buen pie

Acabas de reunir a tus padres en el salón o en la mesa de cocina, y como quien pretende confesar en voz alta un crimen inconfesable, les has dicho que ya has decidido lo que vas a ser en la vida: Profesional de la fotografía. Ahora probablemente te encuentres en mitad de un ataque de pánico, en parte porque a tu madre le ha dado un patatús con la revelación, y por otro lado porque estás empezando a darte cuenta de lo complicado que va a ser. Quizás estos consejos puedan serte útiles.

Empezar una carrera en un oficio como el del fotógrafo puede ser un proceso largo y, en muchas ocasiones, doloroso. Hoy en día medio mundo se cree fotógrafo y la otra mitad piensa que lo que hacemos es apretar un botón. Desde luego no se trata del mejor panorama profesional, pero hay que empezar a trabajar desde ahí. Estos cinco consejos son cosas que he aprendido a base de caerme muchas veces; y siempre resulta molesto darse cuenta “a posteriori” de que a lo mejor tendrías que haber cerrado un trato firmando algún tipo de documento que especificara cuáles eran tus funciones. Espero que te sirvan para cometer los mismos errores de novato.

Elige una rama de la fotografía

No me malinterpretes, soy partidario de cultivar cuantos más géneros fotográficos mejor, pero los comienzos en esta profesión se parecen mucho a la primera práctica del carnet de conducir: Metes primera, empiezas a circular, llegas a una intersección y te bloqueas. ¿Qué son todas esas señales? ¿Tengo que estar pendiente de todas? Mientras que en un coche no te puedes permitir centrarte en sólo una señal, en la fotografía puedes elegir centrarte en un sólo género; notarás los avances más rápido y podrás concentrarte mejor. Empieza con retratos o con paisajes y ve progresando a partir de ahí.

No te obsesiones con el equipo

Lo he dicho antes y lo diré siempre, por mucho que los fotógrafos digamos que el equipo no es lo más importante, en el fondo nos encantan los juguetes. Sin embargo muchos fotógrafos novatos se empeñan en que para tener éxito tienen que tener el mejor equipo del mundo. El mejor equipo es el que se convierte en una extensión natural de tu cuerpo, es el que conoces mejor y el que te da un mejor servicio. ¿Una cámara de medio formato tiene más megapíxeles? Sí, pero salvo que nada más empezar te hayan encargado un cartel para cubrir un rascacielos, es poco probable que necesites una cámara de medio formato. Ya has elegido un género en el que empezar, compra tu equipo acorde a tus necesidades, te servirá mejor que si te pones a perder tiempo durante la toma de la foto porque no eres capaz de encontrar el botón que activa la función que necesitas.

Se consciente de tu posición y de la de tu cliente

Acabas de empezar, evidentemente no puedes tener el mismo caché que un profesional con 10 años de experiencia. Tendrás que amoldar tus tarifas a tu experiencia e ir progresando poco a poco.

Por otro lado, tienes que ser consciente de la posición de tu cliente. Tal vez sea un particular que no tiene mucho dinero para gastarse en un servicio de fotografía. Siempre se puede negociar, pero llegados a un punto tendrás que decidir si puedes seguir bajando el precio o si tienes que recomendar a ese cliente que busque a un fotógrafo que se adapte mejor a sus posibilidades.

Como consejo extra en este apartado, se siempre amable y, si puedes, recomienda a otro profesional que puedas conocer. El cliente te agradecerá la ayuda y tal vez cuente contigo en un futuro.

Trabaja siempre con contrato

Este sea probablemente el peor error que uno puede cometer, no trabajar sobre un documento firmado. En las reuniones previas al trabajo, deja bien claro y por escrito las condiciones del trato, cuántas fotos se entregarán, qué tipo de licencia de uso de ese material estás concediendo a tu cliente, si es un contrato por horas o por trabajo completado. Todo tiene que quedar por escrito y debe estar firmado por tu cliente y por ti. Por seguridad, cuando sea posible, añadiría un tercero a modo de testigo.

Este gesto tan sencillo te va a evitar muchos problemas y malentendidos durante la realización del trabajo y durante el proceso de post producción. Hay clientes que intentarán sacar más contenido si no hay un contrato firmado que lo prevenga. Si lo hay, puedes referirles al contrato sabiendo que si quieren más, tendrán que pagar en consecuencia.

Aprende a decir “no”

Nadie quiere encontrarse en una situación así. Es incómodo, uno desearía que los trabajos se sucedieran sin problema alguno, pero rara vez ocurrirá. El único remedio es aprender cuándo hay que decir “no”.

Hay clientes que no estarán familiarizados con el funcionamiento de tu profesión y pensarán que pueden pedir cualquier cosa. Es tu obligación y responsabilidad como profesional, no sólo decirles que no puedes satisfacer esa demanda, sino también explicarles el motivo. Explicarles tus razones es primordial para que entiendan que si quieren un extra, se tendrá que rehacer el presupuesto en consonancia; haciéndolo, no sólo ganas tú, sino que gana la profesión.

Consejo extra: No trabajes gratis

Estamos en la era del “todo gratis”; y en una situación así, la única manera de dignificar la profesión es negándose a degradarla. Es sencillo, si entras en una tienda de gominolas y quieres un caramelo, tienes dos opciones: La primera es cogerlo, pagarlo y salir de la tienda; la segunda es cogerlo y salir de la tienda. A lo primero se le llama comprar, lo segundo se denomina robo.

Last modified: 12 diciembre, 2017

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