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Le Cabanon: Arquitectura parasitaria en la Costa Azul

Por: | Arte & Diseño

En 1951 el arquitecto suizo Le Corbusier llevo a cabo una de sus obras menos conocidas, pero tal vez una de las más curiosas en su portfolio: Una cabaña de vacaciones escondida entre los árboles de Cap-Martin, una pequeña comuna francesa en los lindes de la Costa Azul.

Fotografía de las vistas desde el interior de Le Cabanon, Cap-Martin. Abril 2017.

Fotografía de las vistas desde el interior de Le Cabanon, Cap-Martin. Abril 2017. Autor Toni Cañellas.

Por definición la arquitectura parasitaria es la que se sirve de otra ya existente para ser llevada a la realidad. En lengua vernácula, el parásito se aprovecha de la infraestructura que ofrece el huésped. Los motivos que pueden llevar al desarrollo de arquitectura parasitaria son variados, desde generar contraste visual con las estructuras del entorno en que se encuentra, hasta suplir carencias de espacio. En el caso de Le Cabanon confluyen varios motivos al mismo tiempo.

Fotografía del exterior de Le Cabanon, Cap-Martin. Abril 2017.

Fotografía del exterior de Le Cabanon, Cap-Martin. Abril 2017. Autor Toni Cañellas.

En “Vuelta a los Orígenes”, el joven arquitecto Toni Cañellas (Mallorca, 1992) desarrolla un año de investigación sobre la creación de Le Corbusier desde un punto de vista diferente: “La idea era realizar un trabajo que pusiera Le Cabanon en su contexto territorial. Casi todos los planos previos aislaban la pieza del exterior, sin tener en cuenta que fue el entorno el que condicionó su diseño y ejecución; y aquellos que incluían el entorno adolecían de cierta falta de rigor”.

Fotografía del interior de Le Cabanon, Cap-Martin. Abril 2017.

Fotografía del interior de Le Cabanon, Cap-Martin. Abril 2017. Autor Toni Cañellas.

¿Cómo encaja Le Cabanon dentro del concepto de arquitectura parasitaria? Desde un punto de vista superficial, la pieza está unida por una de sus paredes al restaurante L’Ètoile de Mer, un establecimiento perteneciente a un lampista llamado Thomas Rebutato, que acabaría convirtiéndose en íntimo amigo del arquitecto suizo. Sin embargo, la relación parásito-huésped va más allá.

Fotografía del interior de Le Cabanon, Cap-Martin. Abril 2017.

Fotografía del interior de Le Cabanon, Cap-Martin. Abril 2017. Autor Toni Cañellas.

De una manera menos explícita, Le Corbusier quiso que su Cabanon se fundiera con su entorno, que no desentonara y aprovechara el trabajo que la madre naturaleza ya había hecho por él. De ahí su elección de la madera para las paredes en lugar del hormigón armado, que constituía el principal elemento de la firma del suizo. En cierto modo, Le Corbusier integró aquella cabaña minimalista en un una estructura superior, que era la madre naturaleza. Toda una declaración de intenciones que, en opinión de Cañellas, podría generar un interesante debate entorno a la “creación de soluciones eficientes de habitabilidad en el panorama medioambiental actual”.

Last modified: 7 septiembre, 2017

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