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Share, o no share… Esa es la cuestión

Compartir está a la orden del día. Hace diez años ni siquiera podíamos imaginar que íbamos a leer la palabra “compartir” decenas de veces cada día. Ahora cada vez que abro mi página de Facebook, ahí está; cuando enciendo mi teléfono, ahí está; cuando uso Youtube, ahí está. Nos hemos vuelto tan generosos que, al contrario de cuando éramos pequeños y teníamos ese juguete que no dejábamos a nadie, o ese libro que no queríamos prestar, ahora no podemos parar de compartir cosas… Siempre y cuando no sean nuestras.

Aceptémoslo, vivimos en la era del “like, share and suscribe”. Nos encanta conseguir esos likes en nuestras redes sociales, que le gente comparta o retuiteé lo publicamos en Internet. Sin embargo, para un fotógrafo que busca abrirse paso en un industria que es terriblemente complicada, el afán por compartir puede ser una trampa.

Hace un par de días me desperté por la mañana con un mensaje en mi cuenta de Instagram, concretamente en una de las fotografías que había hecho a principios del mes de septiembre, cuando estuve una semana documentando las tradiciones de las fiestas patronales de El Espinar, un pequeño pueblo de la provincia de Segovia que se encuentra rozando la frontera con la Comunidad de Madrid. El autor del mensaje era una cuenta de Instagram asociada a la página de Facebook llamada “El Espinar Información”, en la que se publica y comparte información útil y fotografías del municipio segoviano.

En el mensaje, el autor expresaba su voluntad de compartir mis fotografías tomadas durante las fiestas de El Espinar (un total de 20 imágenes) en su página de Facebook para que todos los suscriptores pudieran verlas. Y aquí es donde la cosa se pone peliaguda. Esas fotos las realicé para mi, pero siguiendo los mismos estándares que utilizaría en caso de estar haciendo el reportaje para un medio de comunicación. No eran fotos casuales.

Creo que es lícito que una persona quiera compartir algo que le gusta, el problema es que parece que a día de hoy sólo queremos compartir lo de los demás. No exijo un pago para compartir la foto, me parece algo absurdo teniendo en cuenta que no es una página comercial. Pero ceder los derechos de reproducción de las 20 fotos parece algo excesivo.

A mi modo de ver, sólo podía proceder de una manera. Por un lado me halaga que al administrador de la página le gustaran mis fotografías, de manera que le respondí que podría compartir una de ellas —a su elección— bajo una serie de condiciones. En primer lugar, la imagen debería ir acompañada de su pie de foto correspondiente. En segundo lugar, la foto debería ir correctamente atribuida y con copyright, dejando claro que todos los derechos sobre la imagen estaban reservados. Por último, se incluiría una línea en la que se invitaría a cualquier usuario o suscriptor de la página a visitar mi galería de Instagram y seguir mi trabajo. No pretendo sacar ningún beneficio económico, pero al menos que la mayor cantidad de gente posible vea el trabajo entero en la página del autor del mismo. Son gestos pequeños, pero si no ponemos en valor nuestro trabajo, nadie lo hará por nosotros.

Last modified: 10 octubre, 2017

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