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Por qué el film fotográfico está viviendo una segunda juventud

Por: | Fotografía, Portada

Cuando a mediados de los años 2000 la tecnología digital comenzó a fagocitar las ventas de película fotográfica, comenzó una espiral del desastre para las compañías que, desde hacía décadas, habían fabricado en su totalidad la munición que utilizaban todos los fotógrafos del mundo. El año 2003 fue el último año dorado para estas empresas. Sin embargo, aunque nunca se fue del todo, parece que el film está volviendo poco a poco a coger fuerza.

Tras la debacle que supuso el triunfo de la tecnología digital, el film había quedado relegado a un puñado de artistas y fotógrafos documentales que buscaban en el film no sólo el look que este otorga a las imágenes, sino un proceso más manual, complejo y artístico; algo que le daba a la fotografía un valor añadido. En los últimos años, sin embargo, el número de este puñado de valientes y nostálgicos ha ido creciendo.

La curiosidad es un incentivo muy poderoso, y numerosos fotógrafos —profesionales y amateurs— que habían estudiado y crecido en la era digital, han comenzado poco a poco a realizar la conversión en sentido opuesto: Del digital al químico.

Ahora, un año después de que Kodak anunciara la vuelta de su Ektachrome, la compañía estadounidense ha publicado otra buena noticia: Kodak T-Max 3200 volverá al mercado, de momento sólo en formato de 35mm. ¿Por qué esta nueva era de la fotografía analógica? He aquí algunas de las razones.

Diferenciación con respecto a otros fotógrafos

Probablemente el motivo más común para fotografiar con film es el de conseguir imágenes que sean visualmente diferentes de las de otros fotógrafos. No se obtienen los mismos colores disparando con la última cámara full frame de Canon que utilizando un carrete de Kodak Portra 400 o de Fujifilm Pro 160 NS. Esto, en la mayoría de las ocasiones, se utiliza como reclamo por los fotógrafos comerciales para atraer un mayor número de clientes; aunque también está muy presente en el trabajo de fotógrafos documentales, que saben que necesitan una emulsión en particular para plasmar mejor sus proyectos.

Un proceso creativo donde cada paso suma

Cargar la película, medir la luz, disparar… Esos son sólo los primeros pasos de un proceso que continúa después de la toma. Mientras que en digital todo ese trabajo posterior se concentra en el ordenador, en film tienes que conocer cómo responde la película a distintos procesos de agitado utilizando reveladores diferentes. Un grano más visible, una gama de grises más amplia, un negativo muy contrastado… Todo será un combinación de la película y los químicos elegidos con la técnica de revelado que utilicemos. Todo este proceso manual requiere habilidad y años de experiencia, lo que le da un valor añadido a la foto.

Equipos a precio de saldo

Aunque usar película es algo muy caro, si tiene algo bueno es que los equipos necesarios para hacerlo son razonablemente baratos. ¿Comprar una cámara de medio formato digital? Tal vez cuando me toque la lotería, pero una cámara de formato medio de película es harina de otro costal. En sitios como eBay o Wallapop se pueden encontrar equipos en perfecto estado y de gran calidad por una pequeña fracción de lo que costaría comprar sus equivalentes digitales

Se piensa más, se dispara menos

Aunque siempre es divertido cargar varios carretes —de los baratos, a ser posible— en una cámara y salir a fotografiar sin un plan, para divertirse y probar cosas nuevas, como viene probando el usuario de Instagram @wastingfilmisnotacrime; es cierto que la filosofía que viene con disparar en película tiene que ver más con la reflexión de la imagen antes de haberla tomado, con crear la fotografía en nuestra mente antes de apretar el obturador. Este proceso reflexivo, que puede durar una hora o apenas un segundo, se acaba traduciendo en menos imágenes pero de mayor calidad y profundidad.

Copias, copias y más copias

Una de las peores caras de la fotografía digital es que, al menos entre los fotógrafos aficionados, se ha dejado de ampliar —o imprimir— las fotografías. La invención de la fotografía ofrecía la oportunidad de convertir los recuerdos —o la Historia— en algo físico; sin embargo los archivos RAW se nos amontonan en los discos duros sin orden ni concierto. Trabajar en película te lleva al último paso de esta profesión: Crear un print, hacer una copia física en papel de ese trocito de Historia que documentaste con la cámara. Si antes hablábamos del valor añadido del proceso manual de revelado, aquí se hace aun más evidente, pues nunca hay dos copias manuales idénticas de la misma fotografía. Es esa imperfección artística lo que convierte a los prints realizados en un cuarto oscuro, en obras únicas e irrepetibles.

Last modified: 23 marzo, 2018

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