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David Bowie invade el metro de Nueva York

Por: | Arte & Diseño

Lamentablemente no es algo que ocurra en Madrid o en Barcelona, sino en Nueva York —¿dónde si no?— y se está notando en cada estación de la zona metropolitana de la Gran Manzana. Los carteles promocionales no son nada nuevo en este mundo, pero la Metropolitan Transit Authority (MTA), encargada de la gestión del transporte en la ciudad estadounidense, lo ha llevado al siguiente nivel.

Una de las obras que se han realizado en Broadway-Lafayette Station, en Nueva York.

Parece estar convirtiéndose en el último grito en campañas publicitarias. No solo ha sido Bowie el protagonizar algo así, ya que la misma estrategia se ha repetido últimamente para promocionar  la serie de televisión Twin Peaks; la marca de moda Supreme; o el arte de Barbara Kruger, que diseñó dos modelos de tarjetas de transporte utilizando algunos de los elementos más comunes en su obra. Ahora le ha tocado el turno a David Bowie, y hay que reconocer que el despliegue de medios para esta campaña es digno de admiración.

¿Los carteles? Eso ya está muy trillado. En este caso se ha buscado ir más allá, creando ediciones limitadas de la tarjeta de transporte público, con cinco diseños diferentes. Además de los tradicionales carteles, que aunque hayamos dicho que está trillado siguen siendo un clásico en toda campaña de publicidad, se han creado auténticas obras de arte aplicando algunos principios de la técnica del arte anamórfico —colocar varios elementos que, vistos desde un ángulo concreto, revelan la auténtica intención de la obra—, de la cual ya hablamos hace un par de meses en esta misma revista.

La campaña, lanzada el pasado día 17 de abril, ha sido fruto de una colaboración entre le MTA y la plataforma de música en streaming Spotify, y ha servido también para promocionar la exposición que se está realizando sobre el artista, David Bowie Is, en el Museo de Brooklyn; que en el momento de su apertura causó cierta polémica por los altísimos precios de las distintas modalidades de pase —2.500 dólares el más caro, incluyendo acceso al museo en horario cerrado al público, y algunos regalos y souvenirs. Si bien es cierto que la entrada más barata cuesta 20 dólares para un adulto de lunes a viernes, no sorprende cierta indignación por parte de los visitantes que atienden la exposición en un museo en el que, normalmente, se paga lo que se considere oportuno.

Last modified: 13 noviembre, 2018

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