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David Douglas Duncan, el fotógrafo nómada

Con un estilo que exudaba honestidad y renunciaba a la épica de la que en muchas ocasiones abusaban otros fotógrafos de conflicto. Durante su vida cubrió la II Guerra Mundial y la Guerra de Corea, así como retrató a Picasso en la intimidad de su bañera. Sus fotografías sirvieron de inspiración durante décadas a muchos jóvenes fotógrafos y también a algún que otro director de cine. 

Durante el asalto a Okinawa, una de las principales batallas de la campaña en el Pacífico de la II Guerra Mundial, Duncan se metió en el habitáculo destinado a transportar heridos, situado debajo del ala de caza P-38. Lo hizo para poder fotografiar las bombas cuando comenzaran a caer sobre las posiciones japonesas. Decía que hacía tanto calor dentro de aquel tanque, que en apenas 45 minutos perdió cinco kilos. En una mano llevaba la cámara y en la otra un trozo de tela para limpiarse el sudor. No quería que el sudor le emborronara la vista cuando se produjera el momento que él estaba esperando. Tenía 29 años.

Duncan fue un oficial de los marines y fotógrafo de combate durante la II Guerra Mundial. En 1945, se encontraba a bordo del U.S.S. Missouri, anclado en la bahía de Tokio, donde Japón se rindió formalmente ante el General Douglas MacArthur.

David Douglas Duncan

Tras la guerra se unió a la revista Life, donde se dedicó a cubrir conflictos en Palestina, Grecia, Turquía, India, Egipto y Afganistán —entre otros. David Douglas Duncan formó parte de aquella era dorada del fotoperiodismo de guerra, junto con figuras de la profesión como Alfred Eisenstaedt, Margaret Bourke-White and Carl Mydans; aquella tribu de pioneros de la revista Life. Durante esta etapa, no solo trabajó en reportajes sobre la guerra —ya fuera la II Guerra Mundial, la Guerra de Corea o la de Vietnam—, sino que realizó cuerpos de trabajo documental sobre la vida el Kremlin, la vida en París o los pueblos de Asia y África. Este trabajo ha quedado condensado, a lo largo de toda su vida, en veinticinco libros publicados, ocho de los cuales están dedicados a su relación con Pablo Picasso.

La amistad entre el fotógrafo estadounidense y el maestro malagueño comenzó en 1956, cuando el primero se presentó en la casa del segundo sin invitación ninguno —aparentemente la idea salió de la mente de Robert Capa. Jacqueline Roque, la esposa del pintor en aquella época, le dejó entrar. El fotógrafo se encontró a Picasso metido en la bañera. Ambos fueron amigos hasta la muerte del artista en 1973. En una entrevista a Le Monde en 2012, Duncan aseguró que su trabajo fue muy sencillo: “Yo estaba allí, como si fuera de la familia, y hacía fotos”.

David Douglas Duncan nació en Kansas City, Missouri, en el 1916. Estudió arqueología en la Universidad de Arizona en 1934, pero lo dejó pronto para embarcarse en distintas expediciones que lo llevarían a México y a otras regiones de América Central. Más tarde estudiaría lengua española y zoología en la Universidad de Miami, graduándose en 1938. Fue también conocido por su estrecha colaboración con el fabricante de cámaras Nikon, a quien ayudó a abrirse paso en el mercado occidental desde la primera vez que probó una de sus lentes.

El fotógrafo estadounidense falleció en un hospital en Grasse, una localidad del sur de Francia, el pasado día 7 de junio. Se fue a la edad de 102 años, dejando una larga carrera y un monumental archivo a sus espaldas.

Last modified: 14 junio, 2018

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