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Diarios de Madrid PhotoFest: Preparación, preparación, preparación

Como corresponde a uno de los patrocinadores oficiales de este nuevo festival, que llega pisando muy fuerte con un cartel de nombres de lujo, Signo editores Numen no puede faltar para realizar una cobertura intensiva durante los próximos cuatro días. Esta cobertura ha recibido el nombre de Diarios de Madrid PhotoFest y tendrá un estilo más personal. En el tercer día que llevamos siguiendo el evento, la organización del festival sacó de su manga el as de picas de su cartel. Albert Watson hizo acto de presencia delante de una sala abarrotada de gente para dar una conferencia que duró más de dos horas.

Siempre me resulta curioso la reacción propia ante la presencia de alguien que consideras una eminencia. Estar en presencia de Albert Watson —para mi— podría ser comparable a la emoción que siente un yonqui de los realities en presencia de las Kardashian. Sin embargo, cuando por fin conoces a esa estrella del rock de la industria fotográfica, y te das cuenta de que es una persona absolutamente campechana, sientes el doble de simpatía y te relajas. Eso fue lo que me pasó a mi cuando Albert Watson se subía al escenario y saludaba a su público sólo para darse cuenta, cinco minutos más tarde, de que se había colocado a dos metros del foco de luz que le habían puesto, y volverse a mover haciendo una reverencia por el camino y cosechando un segundo aplauso, más fuerte que el primero.

Albert Watson, en el Madrid PhotoFest. | ©Madrid PhotoFest

De su conferencia creo que me quedaré con dos cosas que compartiré a continuación con vosotros. La primera de ellas —y es algo que se ha venido repitiendo bastante en los distintos talleres y charlas que han tenido lugar desde el pasado jueves en el número 182 de la calle Alcalá— es el concepto de la primera oportunidad. A la edad de Watson, que nació en Edimburgo en 1942, si hay algo de lo que se anda sobrado es de anécdotas. En este caso, la anécdota versaba sobre cómo llegó aquella primera oportunidad.

Acababa de mudarse a Estados Unidos y comenzó haciendo cosas pequeñas. Llegado un momento, la empresa de cosmética Max Factor se puso en contacto con él para realizar un portfolio de imágenes promocionales sobre algunos de sus productos. Tenía una modelo, mucha película y un día entero de sesión por delante. Cuando volvió a las oficinas de Max Factor y entregó los rollos de película, la compañía le compró cinco de las fotografías y le entregaron un cheque por valor de 750 dólares, o al menos eso creía él. Cuando al llegar a casa se dio cuenta de que lo que ponía en el cheque era 7.500 dólares, decidió volver al día siguiente para informarles del error, a lo que el encargado de Max Factor le contestó que, para un primer trabajo no estaba mal, que ya le pagarían como es debido en el siguiente. Las primeras oportunidades hoy en día no lucen tanto.

El segundo aspecto de su conferencia que me gustaría señalar tiene que ver con un consejo que no paraba de repetir: “Preparación, preparación, preparación”. Con esto venía a decir que cada detalle cuenta, cada pieza de información que puedas recabar sobre el personaje que se va a fotografiar, sus gustos, sus manías. ¿Sabíais que Al Pacino siempre exige un café espresso antes de cada sesión? Parece que Watson sí que lo sabía, y mandó a su ayudante a comprar una máquina de espresso el mismo día de la sesión de fotos. Parecen cosas pequeñas, pero el escocés insistió en que eso marcaba la diferencia entre que una mañana de trabajo fuera como la seda o que se convirtiera en un absoluto infierno.

Albert Watson, durante una revisión de portfolios realizada en el Madrid PhotoFest. | ©Madrid PhotoFest

¿Queda lugar para espontaneidad? ¿Para la experimentación? Él dice que sí, y no seré yo quien contradiga al maestro. “La preparación tiene que ver con realizar toda una labor de estudio del sujeto, aprender 50 cosas de las que, a lo mejor, sólo acabas usando dos” —asegura. Sin embargo, termina recordando que nunca lo que hemos estudiado o lo que esperamos que sea, debería condicionar nuestra manera de trabajar y fotografiar, hasta tal punto de que forcemos una realidad que nunca estuvo ahí.

Last modified: 15 marzo, 2018

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