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Diarios de Madrid PhotoFest: Reporteros de guerra, perritos calientes y echarle buen rollo

Como corresponde a uno de los patrocinadores de este nuevo festival, que llega pisando muy fuerte con un cartel de nombres de lujo, Signo editores Numen no puede faltar para realizar una cobertura intensiva durante los próximos cuatro días. Esta cobertura ha recibido el nombre de Diarios de Madrid PhotoFest y tendrá un estilo más personal. Un servidor se limitará a observar y a transmitir lo que ve y siente en el número 182 de la calle Alcalá, huyendo de convencionalismos, con un estilo fresco y que refleje el espíritu que se respira entre los participantes y los asistentes al evento.

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo logran los fotógrafos esos “fotones”? Momentos irrepetibles, de una emoción que se desborda por los cuatro lados del encuadre. La alegría, el drama, la adrenalina; todo plasmado en una pequeña fracción de segundo. Festivales como el Madrid PhotoFest 2018 dan la oportunidad de averiguarlo.

Manu Brabo durante su conferencia en Madrid PhotoFest 2018. | ©Madrid PhotoFest

Manu Brabo fue el primero en abrir un día de talleres y conferencias en las que el reporterismo de guerra fue el protagonista. Con su estilo propio, caracterizado por el humor negro mezclado con la seriedad de quien ha visto demasiado, Brabo hizo un repaso a su trayectoria, como corresponde en este tipo de eventos. Sin embargo, se sirvió del micrófono para realizar la labor que en muchas ocasiones no pueden realizar nuestras fotografías: Concienciar, y lo hace sin andarse con chiquitas: “Se os debería caer la cara de vergüenza por permitir que sigan asesinando a miles de personas en Siria”.

Es cierto, su estilo es directo y a veces intimidante, pero lo hace sabiendo que la reacción de estupor que recibe de su audiencia es real, sabe que acaba de dejarlos sin aire. Se hace el silencio por un momento, ha conseguido lo que quería, su audiencia está pensando.

Su intervención encuentra lugar también para desmitificar la profesión, poniendo de relieve el trabajo duro y el oficio: “Creemos que los grandes nacen siendo la hostia. Para ser la hostia hay que chupar mucha mierda”. Su trabajo en algunas de las zonas de guerra más activas del mundo le ha dado perspectiva, una visión que, dice, va puliendo y mejorando con los años. “Yo creo que se va mejorando. Jugarse la vida por una foto sobreexpuesta… Hay que ser muy gilipollas”.

Su audiencia se ha duplicado sin darnos cuenta, los asistentes al festival se agolpan en los extremos de la sala, pegados a las paredes con pizzas, cervezas y perritos calientes. Son las 14.30 y también noto como me ruge el estómago… Y esos perritos calientes tienen una pinta fantástica.

Con el estómago lleno y habiendo digerido un poco la ponencia de Manu Brabo. Me volví a sentar entre la audiencia para la conferencia que llevaba esperando todo el fin de semana. Sandra Balsells, autora de Balkan, in memoriam (Blume, 2002) y una de las mejores fotoperiodistas que ha tenido España. Su estilo contrasta, y mucho, con el de Brabo. Una conversación más ligera, más estructurada. Su veteranía en el oficio le da seguridad suficiente para saber lo que la audiencia de estos festivales necesita —y no necesariamente lo que quieren—, esa es la auténtica labor del periodista y parece que Sandra nunca la abandona.

Sandra Balsells durante su conferencia en Madrid PhotoFest 2018. | ©Madrid PhotoFest

Sus años trabajando en el sector docente, en la Universidad Ramón Llull de Barcelona, la convierten en una profesora magnífica para esta clase magistral de oficio, paciencia, picardía y buen rollo. Sandra no trabaja deprisa, no le gusta: “Yo necesito mi tiempo para reflexionar después de cada viaje, para dejar que la cámara se enfríe y las fotos reposen. Cuando miras lo que has hecho, un mes después de haberlo hecho, tus ojos están más frescos y tu criterio no está tan influenciado por tus vivencias recientes mientras fotografiabas.”.

Sus palabras son toda una lección de simpatía y buen rollo. “A veces hay que improvisar un poco para salir de la situación. En esta foto —una mujer camina debajo de un puente en ruinas— la señora casi me atizó con el paraguas. Como fotógrafos, como reporteros, nuestro trabajo no es nada sin la presencia humana. Yo estaba esperando debajo del puente a que alguien pasara por delante, pero parece que esta mujer no le gustó. En una situación así, tiras de mentirijilla. Le dije que yo estaba fotografiando este precioso puente y que ella se había metido en medio arruinándome la foto.”.

La conferencia de Balsells no decepciona, es todo lo que esperaba y más. No podría ser de otra manera tratándose de ella. Hoy en día, hablar de Sandra Balsells es hablar de periodismo al más alto nivel.

Last modified: 15 marzo, 2018

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