Please select featured categories (for ticker) in theme admin panel. You can select as much categories as you want.

Erik Johansson, el fotógrafo del surrealismo digital

Por: | Fotografía

Los sueños son, probablemente, la expresión más pura de los anhelos y tribulaciones del pensamiento humano. Si alguien piensa durante todo el día que debería ir de compras antes de la excursión que ha planificado a la montaña, esa noche puede verse a sí mismo subiendo por una escalera mecánica y cargado de bolsas al bosque. En cambio, si el estrés lo atormenta, su cabeza puede amarrarlo a una ristra de relojes gigantes que le impiden avanzar en mitad de una pradera.

Los surrealistas pensaban que esas construcciones completamente irracionales que se dan en el plano onírico eran la plasmación más fiel de los automatismos psíquicos puros de la persona, el dictado del pensamiento humano sin el filtro de la razón que reflejaron en distintos soportes artísticos y tuvo en Salvador Dalí a uno de sus máximos exponentes.

De esa idea bebe Erik Johansson, un artista digital sueco que crea imágenes de un realismo surrealista de lo más atractivo a través de la combinación de varias fotografías y el retoque digital. El principal atractivo de sus obras es esa aparente fidelidad con lo material que le confieren las imágenes en alta resolución de paisajes y situaciones reales que, al unirse con Photoshop para plasmar un concepto, transmutan en una instantánea irracionalmente realista.

Y esa es su intención, que sus imágenes luzcan de lo más realista aunque contengan elementos imposibles. Para ello, utiliza siempre sus propias fotografías en las que, según explica en su página web, las luces y las perspectivas son fundamentales para combinar esas instantáneas en postproducción de una forma coherente que le permita transmitir esa apariencia de real.

De esta forma, siempre intenta desarrollar su trabajo bajo parámetros controlados, pese a que no siempre lo consigue al realizar gran parte de sus proyectos al aire libre, en zonas rurales de su Suecia natal. En estos casos Johansson debe reproducir el entorno que ha imaginado de forma artificial para conseguir las luces, encuadres y perspectivas que desea.

Porque el fotógrafo sueco opina que cualquiera puede capturar momentos y paisajes de la realidad con una cámara fotográfica, y lo que él desea es transmitir ideas con sus creaciones. Así, en sus obras plasma la capacidad de la música para dibujar otras realidades en nuestra mente, critica la destrucción de la naturaleza por parte del ser humano en su propio perjuicio o retrata el estrés al que las personas se someten a sí mismas para progresar en sus carreras.

Una pasión de toda la vida

Erik Johansson jamás estudió fotografía ni retoque digital. Todo lo que sabe lo aprendió por su cuenta. Y es que desde pequeño se sintió atraído de forma irremediable por dos ámbitos que, a la postre, definirían el rumbo de su vida adulta: el arte y los ordenadores. El propio artista confiesa que cuando era pequeño se pasaba el día dibujando, afición que adquirió de su abuela, y jugando a videojuegos en un ordenador que había comprado su padre.

A los quince años llegó a sus manos su primera cámara digital, una Fuji compacta, y comenzó a retocar las fotografías que hacía por diversión. Para él la fotografía y el retoque todavía eran una afición en la que relajarse tras largas jornadas en el instituto primero, y en la universidad después, donde cursó y se licenció en ingeniería informática.

Mientras cursaba la carrera, uno de sus compañeros de la universidad se compró una cámara réflex y comenzó a salir con él a hacer fotografías. De esa forma, retomó con más fuerza su vieja afición, que no hizo más que acrecentarse cuando ese mismo amigo le regaló una cámara para que tomase sus propias instantáneas. A partir de ese momento Johansson empezó a explorar las nuevas posibilidades que le ofrecían los programas de edición fotográfica avanzados como Photoshop, con el que no había tenido contacto hasta entonces y en el que se fue curtiendo por su cuenta.

Poco a poco fue creando imágenes combinadas que le complacían y las fue subiendo a sus redes sociales, donde tuvieron gran éxito. Eso hizo que algunas agencias de publicidad suecas le contactasen para que creará fotografías de ese estilo para ellos, por lo que el fotógrafo comenzó a realizar pequeños trabajos por encargo mientras terminaba sus estudios de ingeniería.

Una vez finalizada la carrera, y con un número de encargos creciente, decidió aparcar la informática y probar como artista profesional con pragmatismo nórdico: si no tenía éxito siempre podía volver a la ingeniería. Pero la apuesta le salió bien y, además de las agencias suecas, pronto empezó a recibir encargos internacionales de empresas como Toyota, Google o Heineken.

Inspiración

Las imágenes de Johansson dan muestras de la enorme creatividad de la que está dotado el artista sueco. El fotógrafo confiesa que, como cualquier otro creador, tiene varias formas de encontrar la inspiración, como escuchar música y observar el entorno que le rodea. Asimismo, el recuerdo de los paisajes de su infancia, en zonas rurales de Suecia, también es una fuente de ideas.

También encuentra inspiración en artistas como René Madritte, Rob Gonsalves y, como no podía ser de otra manera, Salvador Dalí. Además, procura estar en contacto con las últimas tendencias y los creadores del momento, tanto consolidados como emergentes, para lo que suele visitar diversos blogs sobre arte y fotografía.    

Last modified: 14 junio, 2019

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies