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Eugeni Forcano, fotografía sin aditivos

Un 23 de abril, fecha en la que tradicionalmente la palabra escrita es la protagonista en nuestro país, un fotógrafo fue protagonista por su ausencia: Eugenio Forcano nos dejaba a los 92 años el pasado 22 de marzo. Ese autor que durante toda su vida intentó ver sin ser visto, una ironía velada a modo de despedida. Es probable que a Eugeni Forcano, si hubiera sabido de antemano que dejaría este mundo en el día de Sant Jordi, se le habría escapado una sonrisa. 

Forcano nació en 1926 en Canet de Mar, provincia de Barcelona; y tal como vino se fue, en su pueblo natal, el pasado día 22 de abril. De su inmensa obra resulta difícil quedarse con una única fotografía, obra que además resulta difícil de definir o comentar más allá de lo que aparece en la imagen por lo directo y expresivo de esta.

Josep Pla, escritor con el que Forcano entablaría una profunda amistad, dijo de las fotografías del catalán que producían “un impacto en el observador tan puntiagudo, que no hay necesidad de poner una nota explicativa cualquiera a pie de página”. Las fotografías a las que se refería Pla habían sido tomadas en 1960 y estaban a punto de ser publicadas en la revista Destino, un semanario que nació en Burgos en 1937 con ideas afines a la sublevación franquista; y que más tarde, habiendo terminado la Guerra Civil, se trasladó a Barcelona, donde se abriría a nuevas corrientes de pensamiento más liberales y progresistas.

Fue en Destino donde Forcano comenzaría su andadura como fotógrafo profesional. “Hasta los 34 años yo no pensaba ser profesional —aseguraba el fotógrafo en 2014 durante una exposición monográfica en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando—; participé en un concurso de la revista Destino, me premiaron, y entonces Néstor Luján y Josep Pla me llamaron para preguntarme si quería hacer las portadas de Destino”. Fue con la entrada de Forcano cuando la revista comenzó su compromiso con la prensa gráfica, pues hasta el momento sus portadas habían sido muy formales, al estilo de los primeros números de TIME.

Daniel Giralt-Miracle, comisario de exposiciones y profesor de historia del arte, definía a Eugeni Forcano como un fotoperiodista: “Sin saberlo estaba haciendo fotoperiodismo, porque aquellas fotografías que él hacía fueron requeridas por Destino, que decidió cambiar las portadas de textos y poner imágenes a la manera del Times, el Paris Match o Life Magazine. Esas imágenes tuvieron una popularidad extraordinaria, él se dio a conocer, dio su óptica de la sociedad y fue el primer fotoperiodista de su época sin saberlo”.

Ataviado con un chaleco de vivos colores y llevando un bigote recortado al milímetro, Eugeni Forcano siempre se mostró abierto y dispuesto a contar anécdotas sobre sus fotografías, de las cuales recordaba siempre las circunstancias en las que se habían hecho. Solía fotografiar con su pequeña Rolleiflex, una cámara de lentes gemelas de medio formato, cuyo visor de cintura le ayudó a pasar desapercibido cuando se encontraba en plena faena. “Generalmente, la gente no me ha visto actuar —aseguraba el artista—, puede ser que alguno me viera, como en el retrato del hombre con el sombrero en Barcelona, pero si ves los negativos, verás que las distancias eran largas”.

A sus 92 años, Eugeni Forcano, a quien han llegado a apodar “El Cazador de Imágenes”, nunca abandonó la fotografía, ya fuera en blanco y negro o en color, de la que decía que “le había dado un sentido a la vida”.

Last modified: 14 mayo, 2018

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