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George Platt Lynes’, de la colección del Kinsey Institute, Indiana University. © Estate of George Platt Lynes

George Platt Lynes, del éxito comercial a la censura de sus desnudos masculinos

Por: | De autor, Fotografía, Portada

La historia está plagada de casos en los que el arte ha sido censurado por motivos que nada tenían que ver con la calidad estética de las obras. Personas que habían alcanzado el reconocimiento de la sociedad en la que vivían gracias a su talento y que vieron su trabajo pisoteado cuando decidieron ir un poco más allá, a la vanguardia de su generación, y mostrar la belleza de una realidad que muchos no estaban preparados para conocer.

El de George Platt Lynes es uno de esos casos. Reputado fotógrafo comercial, sus instantáneas sobre moda y ballet le catapultaron a la fama a finales de los años veinte y principios de los treinta por su innovador uso de la luz y las poses rompedoras con las que colocaba a sus modelos. Pronto comenzó a publicar sus instantáneas en las prestigiosas revistas Vogue y Harper’s Bazaar, e incluso fue uno de los primeros artistas en exponer su obra en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, tan solo tres años después de la apertura de la prestigiosa galería neoyorquina.

Como fotógrafo de prensa también capturó retratos de importantes personalidades de la época, como el escritor Tennessee Williams, el artista Marc Chagall y el compositor Igor Stravinsky. Sin embargo, lo que llenaba el corazón de este fotógrafo nacido en Nueva Jersey eran los desnudos masculinos.

Lynes admiraba la belleza del cuerpo de los hombres, sus líneas y musculatura, por lo que empezó a estudiar la representación clásica del desnudo masculino en sus fotografías para, más adelante, explorar nuevas formas de plasmarlo. Y es que hasta ese momento en la mayoría de las imágenes artísticas los varones aparecían en poses viriles, en las que se prestaba más atención a atributos como la fuerza y a gestos de poder y valentía que al encanto de sus miembros desprovistos de ropa. Así, el fotógrafo neojerseíta decidió capturar la sensualidad de sus modelos, el erotismo de la piel desarropada tal y como se retrataba en los desnudos femeninos.

Pero la sociedad de los años treinta en Estados Unidos no estaba preparada para sus instantáneas de un marcado erotismo homosexual. En su reducido círculo de intelectuales de Nueva York, Lynes podía fotografiar y mostrar las imágenes de las que más orgulloso se sentía, en la que exploraba una belleza que nadie había sabido plasmar como él hasta ese momento, pero más allá de ese pequeño reducto vanguardista su arte era tenido por indecente y de mal gusto. De hecho, en aquella época la homosexualidad estaba criminalizada en Norteamérica y existían estrictas leyes de obscenidad, por lo que tuvo que ocultar el trabajo que mejor le representaba como artista.

“He hecho mi mejor trabajo cuando he fotografiado por placer, cuando no me han pagado, cuando tengo las manos completamente libres, cuando he tenido a un modelo que me excitaba de una manera o de otra”, escribió a su amigo Monroe Wheeler en 1948.

Instituto Kinsey

Su trabajo acerca de la sensualidad masculina y la homosexualidad le granjeó la amistad de Alfred Kinsey, un investigador cuyo trabajo giraba en torno a la sexualidad humana y a quien le interesaban mucho sus fotografías para sus tesis.

Tal fue el interés de Kinsey por la obra de Lynes que el investigador viajaba desde Indianápolis hasta Nueva York para conseguir sus fotografías, ya que las leyes censoras de la homosexualidad de Estados Unidos también contemplaban la revisión del correo y perseguían como delito el envío de material considerado ‘obsceno’ a través del servicio postal.

Este interés de Kinsey y la amistad que se fue forjando a través de sus conversaciones y trabajos conjuntos llevó a Lynes a tomar la decisión de cederle parte de sus fotografías de desnudos para el Instituto de Investigación Sexual de la Universidad de Indiana, creado por el propio Kinsey en 1947, y que más adelante pasaría a denominarse como su fundador. La única condición que puso el fotógrafo de Nueva Jersey fue que se mantuviese la identidad de sus modelos en el anonimato, para que no tuviesen problemas con las autoridades por haber posado desnudos. Había tomado esta resolución después de que le diagnosticasen un cáncer terminal de pulmón.

Así, el Instituto Kinsey para la Investigación en Sexo, Género y Reproducción obtuvo más 2.300 negativos y unas 600 fotografías de Lynes, que están siendo expuestas hasta finales de febrero en el Museo de Arte de Indianápolis en Newfields en una muestra titulada Sensual / Sexual / Social: The Photography de George Platt Lynes. Una exposición que trata de recuperar la historia de este artista que vio sepultado lo mejor de su creación bajo los terribles prejuicios de una sociedad ultraconservadora.

Last modified: 23 enero, 2019

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