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Grand Chamaco, el artista del 3D pop que se esconde tras una máscara

La llegada de internet ha brindado la oportunidad a muchos artistas de mostrar sus obras a un público masivo sin necesidad de que éstas sean expuestas en grandes galerías de arte. Asimismo, ha hecho posible descubrir talentos ocultos que erraban sin rumbo por el siempre complicado sendero de las artes.

Uno de esos artistas que se ha servido de internet para mostrarse al mundo es el mexicano Grand Chamaco, un ilustrador que destaca por sus diseños en 3D y su hábil uso de las redes sociales para conseguir una difusión masiva de sus obras. Se trata de un creador dotado de un sobresaliente talento para la creación digital y de una personalidad de lo más excéntrica que le ha llevado a ocultar su rostro tras una máscara diseñada por él mismo.

La historia digital de Grand Chamaco comenzó en Twitter, donde empezó a compartir ilustraciones con pequeñas bromas gráficas y diseños con un estilo muy personal y atractivo que pronto atrajeron las miradas y los retuits de cientos de usuarios. El artista mexicano bautizó aquella serie como Se dibujan tuit.

Después de aquel primer éxito, también comenzó a difundir en redes sociales sus modelados en 3 dimensiones, en los que plasma desde personajes inventados por él hasta protagonistas de algunas de las series televisivas más famosas de todos los tiempos, como Dragon Ball o la más reciente Juego de Tronos, pasando por políticos, héroes de videojuegos o cineastas. Estas nuevas creaciones también arrasaron en redes sociales y le brindaron la oportunidad de exponer por primera vez sus obras en formato físico, tanto en México como en el extranjero.

Un camino difícil

La vida del hombre que se esconde tras la máscara del Grand Chamaco no ha sido fácil. Según detalla el artista en su propia página web, perdió muy joven a sus padres y se crio con su abuelo materno, quien le inculcó el amor por el dibujo y la pintura. Estas disciplinas deslumbraron al niño que era entonces y se refugió en ellas para escapar de sus fantasmas, hasta tal punto que las convirtió en su auténtica pasión.

Mal estudiante y enamorado del arte, decidió mudarse muy joven a Ciudad de México para trabajar como aprendiz del pintor Arturo Rivera, un sueño que no pudo cumplir. Pese a ello, permaneció en la capital azteca durante varios años trabajando como camarero y dependiente de diversas tiendas mientras ahorraba dinero para viajar y conocer así diferentes estilos, técnicas y corrientes artísticas que le sirviesen de inspiración para mejorar sus propias obras.

Tras recorrer varios países y completar aquel objetivo, volvió a su ciudad natal, Nuevo León, para abrir una escuela de ilustración y pintura para compartir sus conocimientos, pero fracasó por completo. Tras aquello, decidió retirarse a una casa de campo donde construyó un taller y se dedicó a seguir estudiando y perfeccionando su arte, hasta que la llegada de internet a la región y los programas de diseño digital le abrieron las puertas a un éxito que el mundo analógico le había negado.

Last modified: 8 mayo, 2019

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