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‘Kingdom’: la reinvención del apocalipsis zombi viene de Corea y es medieval

Kingdom es un soplo de aire fresco al género zombi. Al igual que ocurriese en su momento con la aparición de Sin perdón (1992), de Clint Eastwood, cuando el western parecía acabado, o de Los Soprano (1998), cuando daba la sensación de que Hollywood había extraído todo el jugo posible a las historias sobre la mafia, la llegada de esta serie de no muertos coreana de Netflix viene a resucitar una temática que, como sus pútridos personajes, deambulaba sin vida en los últimos años.

Como ocurre en cualquier género, si quieres resucitar a un zombi narrativo que ya sólo camina por la inercia de la industria, nada mejor que crear una historia diferente que deleite y sorprenda, con los elementos de siempre pero con una revisión argumental que dé algo nuevo, y bueno, al espectador. Porque es cierto que Kingdom posee todos los componentes que siempre han hecho populares a las historias de no muertos – una plaga de origen desconocido, unos héroes carismáticos y acción a raudales -, pero ha tenido la virtud de dotarse de un guion muy atractivo y ambientar su desarrollo en un contexto tan novedoso que seduce por sí solo: la Corea medieval.

Este tiempo histórico en el que los creadores de Kingdom han situado a la serie les permite jugar con multitud de recursos narrativos que aportan nuevos ingredientes a la manida receta, o al menos la condimentan con cierto sentido. Porque el uso de catanas o la existencia de líderes sin escrúpulos en una sociedad estamental asiática chirrían mucho menos que en un Estados Unidos postapocalíptico contemporáneo.

Intrigas palaciegas

Uno de los mayores aciertos narrativos de Kingdom, además del contexto histórico, es el de las intrigas palaciegas. Éstas dotan a la serie de una línea argumental paralela en la que la lucha por el poder no merma en su virulencia pese a la creciente amenaza zombi. Las maquinaciones, tretas, ardides y venganzas de la aristocracia son un contrapunto muy interesante para aligerar las altas dosis de acción que este género siempre proporciona sin necesidad de acudir a las siempre recurrentes, y a veces forzadas, relaciones amorosas entre los héroes de la historia.

Kingdom también recupera un elemento muy importante para el género que series como The Walking Dead han desechado sin remilgos, el de una explicación más o menos lógica, dentro de la coherencia narrativa de la historia, para la aparición de los zombis. Porque siempre es muy entretenido ver cómo los protagonistas luchan y sobreviven a duras penas en un mundo tomado por hordas de no muertos, pero muchos espectadores también demandan un razonamiento intelectualmente satisfactorio para el desencadenamiento del apocalipsis. La acción por la acción puede llegar a ser de lo más tediosa.

Decepcionan, quizás, los personajes y la fotografía. Los primeros porque son algo planos, héroes muy buenos y villanos muy malos, cuando un antihéroe da siempre mayor profundidad a las caracterizaciones y un antagonista con el que podamos llegar a empatizar dota de muchísimo interés a la narración. Y la segunda porque se esperaba más de ella a tenor del tráiler y las imágenes compartidas por Netflix las semanas previas a su estreno, ya que vaticinaban una auténtica obra maestra visual que ha terminado siendo un buen lienzo costumbrista de la Corea medieval sin mayores pretensiones.

Volviendo a las virtudes de Kingdom, el vestuario es otro de los grandes aciertos de esta serie. Los trajes tradicionales coreanos han sido reproducidos con gran fidelidad y llamarán especialmente la atención del espectador occidental por su colorido y extravagancia.

La historia

El inicio de la serie es toda una declaración de intenciones de sus creadores. Dos personas, un hombre mayor y su joven aprendiz, avanzan entre lujosas puertas shoji en un palacio real colorido y en penumbra. El silencio reina en la escena mientras ambos se preparan para atender al rey de Corea, hasta que un sonido gutural bien conocido por los amantes del género perturba la quietud de la noche.

La serie está ambientada en la época de la dinastía Joseon, la familia que gobernó Corea desde 1392 hasta 1897. En Kingdom el país asiático está dirigido por un poderoso consejero del rey, Cho Hak-jo, ya que el monarca está impedido en su cama víctima de una rara enfermedad. El príncipe heredero, Yi-Chang, sospecha de las malas intenciones del ministro de su padre, por lo que decide investigar el origen de la afección de su progenitor, lo que le llevará a darse de bruces con la plaga zombi. 

Last modified: 15 febrero, 2019

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