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La fotografía social de Federico Borella, ganador del Sony World Photography Award 2019

Por: | De autor, Fotografía

En una buena historia periodística suele importar más el contenido que el continente. En las crónicas informativas lo primero es tener una buena materia prima con la que amasar la narración, que después podrá ser mejor o peor ejecutada en los distintos lenguajes que maneja este oficio: una cuidada escritura, unas hermosas fotografías o, más recientemente, contenidos multimedia interactivos.

Lo importante, por tanto, es tener eso que los veteranos de las redacciones definen como olfato, la capacidad de ver la potencia informativa de una historia apenas esbozada en una noticia breve, un titular mal escrito o un tuit perdido en el insondable universo de internet. Descubrir la música donde otros sólo escuchan ruido y transformarla en la sinfonía del reportaje.

Federico Borella es uno de esos periodistas con un fino olfato para las historias de gran calado. A lo largo su trayectoria profesional ha puesto rostro a las estadísticas, nombre a los héroes anónimos y ha arrojado luz sobre oscuras realidades que suelen pasar desapercibidas para el gran público. Ha conseguido dar voz a los desfavorecidos con sus fotografías y mostrar al mundo sus victorias y derrotas cotidianas.

Fotografía de Federico Borella

Ahora, tras diez años desarrollando esta labor, el fotoperiodista italiano ha sido nombrado Fotógrafo del año en los Sony Awards 2019 por su serie Five Degrees, un proyecto en el que trata de reflejar el vacío que dejan los agricultores que se suicidan en la India al verse arruinados como consecuencia del cambio climático.

Borella descubrió en 2017 un estudio de la revista científica PNAS que relacionaba el alto número de suicidios entre los granjeros indios con los datos climáticos de los últimos cincuenta años. Aquella investigación concluía que los cambios en la temperatura desde la década de los ochenta habían provocado mayores sequías que arruinaban las cosechas y, en consecuencia, cubrían de deudas a unos agricultores que, incapaces de hacer frente a los pagos, optaban por quitarse la vida. El mencionado estudio estimaba que unos 59.300 suicidios de granjeros indios en los últimos 30 años eran atribuibles al calentamiento global.

Five Degrees

Al conocer las impactantes cifras de esta investigación, Borella decidió partir a la India, un país donde ya había trabajado en otros proyectos, para poner rostro a algunas de las familias de esos casi 60.000 suicidas. “Quería poder mostrar cómo nuestras elecciones en el oeste afectan a las personas en lugares como la India. Me sentí obligado, pero no quería hacer fotos cliché de condiciones desesperadas en la India. Quería contar una historia personal”, explica el fotógrafo en una entrevista para The Guardian.

Para ello se trasladó a la pequeña comunidad agrícola de Tamil Nadu, que en aquel momento vivía su peor sequía en 140 años. Allí, Borella trató de narrar la ausencia dejada por los que se habían quitado la vida a través de imágenes cotidianas de sus viudas. Eligió el formato cuadrado para tratar de transmitir mayor intimidad en las instantáneas.

“Cada historia de aquellas mujeres era muy íntima y muy conmovedora”, explica el fotoperiodista al hablar de una de ellas, cuyo marido se suicidó frente al banco al que no podía devolver el préstamo que había pedido bebiendo el pesticida que usaba para sus cultivos.

Historias humanas

Más allá de Five Degrees, la trayectoria profesional de Borella se ha caracterizado por un enorme compromiso por narrar historias de gran impacto humano. Otra de sus mejores series es Living with the attacker, también en la India, en la que cuenta a través de imágenes la historia de Geeta y su hija Neetu, que viven desde hace 25 años con el hombre que las atacó con ácido y les desfiguró el rostro. En ella muestra la cotidianeidad de dos mujeres que se han visto obligadas a perdonar al hombre que les destrozó la cara debido a que las posibilidades de supervivencia que tenían por sí solas, desfiguradas y divorciadas en una sociedad en la que se culpabiliza más a las víctimas que a los agresores, eran escasas.

De la cotidianeidad tras la desgracia habla también en The enduring life of a quad amputee veteran, en la que recoge el esfuerzo por salir adelante de Todd, un marine que perdió su mano derecha y las dos piernas al pisar una mina en Afganistán.

Más amables son otros de sus proyectos, como Women of the sea, en el que fotografía a buzos japonesas que pescan y buscan perlas sin más bombonas de oxígeno que sus propios pulmones. Se trata de una antigua tradición nipona que sólo practican mujeres, para la que muchas de ellas se entrenan desde la infancia con el objetivo de tener una gran capacidad pulmonar y que pueden llegar a practicar hasta la avanzada edad de 80 años.

The sun mirror village es también una historia amable y curiosa. Recoge la vida del pueblo noruego de Rjukan que, durante 6 meses al año, en otoño e invierno, permanece en la más fría de las sombras debido a que se asienta en las faldas del monte Gaustatoppen, de 1800 metros de altitud, que debido a la baja altura del sol en esas latitudes durante esas estaciones proyecta durante todo el día la oscuridad de su contorno sobre el pequeño asentamiento.

Sin embargo, esto cambió en 2013 cuando un artista local proyectó y ejecutó la colocación de tres espejos en la cima del monte que reflejan la luz del sol en la plaza del pueblo, una solución en torno a la que gira esta serie de Borella.  

Last modified: 8 mayo, 2019

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