Please select featured categories (for ticker) in theme admin panel. You can select as much categories as you want.

Las exposiciones que no puedes perderte de Getxophoto 2018… en imágenes

Por: | Actualidad, Agenda, Fotografía, Portada

Con la llegada de septiembre vuelve uno de nuestros festivales de fotografía favoritos: Getxophoto. Esta edición se presenta con más de una veintena de exposiciones y una programación cargada de actividades: recorridos nocturnos, visitas guiadas, proyección de películas o coloquios.

Hemos seleccionado para ti algunas de las exposiciones que no debes perderte si visitas Getxo Photo 2018

Ellos y nosotros. Sofía Moro.

Ellos y nosotros resume la esencia de una guerra civil fraticida y despiadada en la que combatientes españoles y extranjeros lucharon para defender una ideología que, en su concepción, podría cambiar el mundo. Esta frase fue escrita en el borde de una foto hecha en 1938 por Teodomiro Hidalgo desde su trinchera en la Casa de Campo. Teo era un médico rural gallego profundamente pacifista que trabajó curando a los heridos durante toda la contienda. Para Sofía Moro estas palabras sintetizan el sentido último de la Guerra Civil Española: la imposibilidad de recorrer el pequeño espacio que separa a unos y otros. Tras retratar a unos brigadistas internacionales en 1996, Moro se sumergió en la historia de su familia y de decenas de supervivientes de todos los bandos para plasmar un relato polifónico sobre una generación. En su libro no aparecen dirigentes políticos. Son tan solo hombres y mujeres que hablan del miedo a morir, del sufrimiento de perder un hijo, de la suerte de sobrevivir o del horror que supone tener que rematar a un amigo. En ocasiones también hablan de la heroicidad de la que fueron capaces.

 

YU: The Lost Country. Dragana Jurišić

“Más de 20 años después del inicio de la guerra, hay una negación total de la identidad yugoslava”, escribe Dragana Jurišić en su libro. La artista se define como exiliada y no como expatriada porque, dice, no podría volver a su “casa” aunque quisiera. Hija de padre croata y madre serbia, durante el censo de 1990 le fue negado el derecho de ser yugoslava, la nacionalidad con la que se identfiicó desde su nacimiento. Este hecho la dejó confusa. Su libro fue concebido originariamente como una recreación de la patria perdida; fue un intento de resucitar a su país a través del proceso mágico de la creación fotográfica. Sin embargo, acabó convirtiéndose en un viaje de rechazo en el que se sintió aún más exiliada que en el país extranjero –Irlanda– donde eligió vivir. Con sus imágenes, Dragana consigue capturar la sensación de desarraigo propia del exilio. Inspirada por la obra de la escritora Rebecca West, quien en 1937 trazó un retrato de Yugoslavia (un país que sentía como su patria a pesar de ser anglo-irlandesa) y de Europa al borde de la Segunda Guerra Mundial, la autora crea una narrativa íntima y delicada sobre la pérdida de la identidad.

 

 

Somnyama Ngonyama. Zanele Muholi.

Esta fotógrafa sudafricana y activista visual celebra la negritud con esta serie de poderosos autorretratos. Somnyama Ngonyama significa “¡Salve, oscura leona!”. La artista utiliza su cuerpo para abordar cuestiones como la raza y su representación en las artes visuales, alterando y exagerando intencionadamente el color de su piel. Mira a cámara con un aire desafiante. Combina elementos y materiales de uso cotidiano con aspectos estéticos de la cultura negra para provocar una discusión política. Muholi juega hábilmente con convenciones de la pintura clásica, de la fotografía de moda y con el imaginario etnográfico con la intención de cuestionar el concepto de belleza y los patrones estéticos actuales. En esta serie, la autora, que tiene una larga trayectoria de militancia por los derechos de los negros y del colectivo LGTBI, reafirma su identidad de mujer negra, africana y homosexual. Cada autorretrato es un manifiesto de resistencia y, al mismo tiempo, una declaración sobre el derecho a la libertad y el orgullo por la apariencia, la raza, la expresión de género o la sexualidad de cada persona.

 

 

Sand Castles. Markel Redondo.

Motivado por la necesidad de capturar lo absurdo de la situación y mostrar la pasividad de las autoridades, el fotógrafo bilbaíno Markel Redondo comenzó a viajar por España tras la crisis del 2008 con el objetivo de retratar las consecuencias del urbanismo desaforado. Casi diez años después ha revisitado estos lugares, incluido nuevas localizaciones, aportado nuevos testimonios y ha decidido realizar las fotografías con un dron para poder obtener vistas aéreas de los espacios. Esta decisión, aparentemente sencilla y con una intencionalidad técnica a priori, ha dado como resultado imágenes con un significado mucho más profundo pues desvelan, a través de una vista de pájaro privilegiada, la aparición de un nuevo tipo de ruinas modernas. Estas construcciones no contienen historias, sentimientos o murmullos del pasado sino que, al contrario, evidencian el esqueleto de construcciones en las que nunca ha existido vida alguna. Espejismos de la codicia humana en los que no encontramos ni añoranza ni dolor, sólo la impresión de ser los últimos habitantes de la tierra.

 

 

Home. Gohar Dashti

Los espacios abandonados e invadidos por la vegetación de Gohar Dashti sirven como metáfora para hablar de los desplazados, quienes abandonan su hogar huyendo de la devastación de guerras y masacres, de la opresión y de la muerte. En el trasfondo de su obra se vislumbra el conflicto entre Irán e Irak que duró ocho años, finalizando en 1988 con un trágico saldo de un millón de muertos. Dashti creció en Ahvaz, una ciudad próxima a la frontera iraquí. No es de extrañar que el concepto de frontera, el que imponen las naciones, la cultura y el entorno, pero también las limitaciones físicas y psíquicas, juegue un papel central en el trabajo de esta fotógrafa. ¿Qué sucede con el entorno cuando las poblaciones son desplaza- das o destruidas por la guerra? ¿Qué acontece cuando alguien deja atrás su casa? ¿El hogar es un concepto físico o psicológico? Dashti explora la relación entre ser humano y el paisaje. Sus imágenes muestran la supremacía de la naturaleza, impredecible y eterna, y la pérdida del control humano sobre el espacio en una narrativa que funde lo personal, lo político y lo botánico.

 

 

 

Tekoha. Yann Gross.

La selva tropical de Mato Grosso do Sul, en Brasil, ha sido transformada en un enorme campo destinado a las plantaciones transgénicas y a la ganadería. En este proceso, los indios Guarani-Kaiwoá y los Terena fueron despojados de sus tierras por los grandes latifundistas y confinados en áreas protegidas. En respuesta, las poblaciones indígenas comenzaron a ocupar las tierras que consideraban suyas y a montar campamentos improvisados, lo que les llevó a violentos enfrentamientos con los terratenientes. Yann Gross registra la recuperación de estos territorios desde el punto de vista del primer grupo guaraní de rap, Brô MC’s. La serie llamada Tekoha (“tierra” en guaraní) forma parte de The Jungle Book, una experiencia visual que pretende reconstruir diferentes realidades de la región amazónica. El fotógrafo intenta documentar cómo la cultura de la Amazonia se ve influenciada por la sociedad y la economía contemporáneas. Su libro va más allá de los clichés románticos sobre esta tierra explotada, basados en el imaginario de territorios encantados y guerreros salvajes, y pone en tela de juicio los ideales dominantes de progreso y desarrollo con la deforestación como principal asunto de trasfondo.

 

 

Germany Energy Revolution. Luca Locatelli.

Alemania, el cuarto país más industrializado del mundo, ha iniciado una revolución energética para transformarse en la economía más sostenible del planeta. El objetivo para 2050 es que el 80% de sus fuentes de energía sean renovables. Luca Locatelli acerca el ejemplo alemán a través de imágenes impactantes tanto por la forma como por el contenido. Instalada en una vieja gasolinera abandonada, la exposición del fotógrafo italiano muestra la reconversión energética de una de las mayores economías mundiales de una forma insólita. En su serie hay centrales nucleares –casi todas cerradas des- de 2011– convertidas en inusitados parques de atracciones; turbinas gigantescas; molinos de viento; una enorme explanada de paneles fotovoltaicos y antiguas plantas de carbón, capaces de producir 22 millones de toneladas de lignito por año. Éste es el combustible más contaminante de todos, el responsable del 44% de la energía de Alemania. Deshacerse de esta fuente energética en los próximos 30 años es el gran reto para el mayor productor de lignito del mundo. Germany Energy Revolution aborda el postconflicto desde el punto de vista de un sector tan estratégico como el energético.

 

 

 

 

 

Last modified: 13 septiembre, 2018

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies