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¿Es lo analógico sólo una moda hipster?

Por: | Fotografía, Portada

Cuando los fotógrafos profesionales empezaron a hacer la migración de lo analógico a la tecnología digital, las compañías grandes encargadas de fabricar película empezaron a poner fin a diferentes emulsiones. Fue el caso de Kodak con su famosa gama de película Kodakrome —aquella que hizo famosa Steve McCurry, entre muchos otros—, o Fujifilm con la Neopan Acros 400; mientras que otros fabricantes más pequeños directamente echaron el cierre. Parecía que lo analógico iba a acabar desapareciendo. Por supuesto, tuvieron que llegar los hipsters para demostrarnos a todos que estábamos equivocados. Sin embargo, ¿es esta revitalización sólo una moda?

Evidentemente, el marco profesional editorial, en su inmensa mayoría, está dominado por lo digital, desde revistas de moda cuyo contenido gráfico está fotografiado con respaldos digitales de formato medio, hasta pequeños catálogos o revistas de viajes con fotos tomadas con la cámara de un smartphone. Pero siempre hay rarezas, como en los cómics de Uderzo y Goscinny, pequeños núcleos de irreductibles románticos que resisten ahora y siempre. Pero es posible que no sea sólo una cuestión de nostalgia.

Resulta innegable que los millennials están especialmente encariñados con la moda vintage, y esa moda incluye las cámaras de película, en cualquiera de sus formas: 35mm, medio formato, polaroids… Y bien pudiera parecer que son ellos los únicos interesados en este tipo de soportes, pero no es así.

El fotógrafo británico Brian Grifith se especializa en fotografía artística, de moda y de producto, trabajando para algunas de las mayores cabeceras de este sector de la industria editorial. Emplea una Hasselblad con respaldo digital, pero sólo lo hace para medir la luz y el look de la fotografía en tiempo real. Una vez que la escena está preparada, cambia el respaldo digital por uno cargado con película de 120mm. Desde luego un sistema eficaz, aunque es una manera muy cara de comprobar que has enfocado como es debido.

Más cerca de casa, el fotoperiodista vasco Álvaro Ybarra, que este año ofreció una magnífica exposición en el marco del festival PhotoEspaña sobre su trabajo en Colombia, sigue trabajando en película incluso para sus encargos editoriales, tanto en 35mm como en formato panorámico.

Sin lugar a dudas se trata de una elección estilística, pero fotografiar en película tiene ese plus de dificultad y de autenticidad que hace que una buena fotografía tenga más valor a ojos de quien la toma que una hecha en digital, y por esto hay cada vez más profesionales que están desempolvando sus viejas reflex de 35mm. Tanto es así que Kodak está volviendo a producir algunas emulsiones que llevaban años sin fabricarse. Tal vez lo analógico no esté tan muerto después de todo.

Last modified: 15 diciembre, 2017

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