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Positano: ¿Protección contra la sobreexplotación o afán recaudatorio?

La ciudad italiana de Positano, situada en la costa mediterránea a 40 kilómetros al sur de Nápoles, ha aprobado recientemente un nuevo impuesto fotográfico. A partir de ahora, quien quiera fotografiar la isla por motivos comerciales deberá abonar una tarifa de 1.000€. La tarifa se dobla si lo que se quiere hacer es vídeo, llegando a los 2.000€.

Cierto, no es el primer caso de este tipo, ni va a ser el último. En Estados Unidos es una práctica habitual poner un impuesto que te de autorización para fotografiar en según qué parques naturales. Parece que ahora la ciudad italiana de Positano se suma a la fiesta, pero lo hace reventando los precios e imponiendo unas cantidades a mi juicio ridículas.

Según la alcaldesa de la localidad, Michele de Lucia, “no todo el mundo debería tener permitido ligar su marca comercial a Positano”; y argumenta que lo hacen primordialmente para controlar el territorio debido a que muchos sets de rodaje improvisados “han bloqueado el paso a peatones en las principales arterias de la ciudad”.

Para poder solicitar el permiso, se deberá contactar con la oficina encargada al menos con treinta días de antelación, de lo contrario se pagará un sobrecoste del 50%. En el caso de los fotógrafos de boda, podrán solicitar su permiso hasta con diez de antelación. Por otro lado, las fotografías con fines recreativos, periodísticos o educativos quedarán exentas de este impuesto.

Si bien es cierto que a la mayor parte de las personas que hacen fotografías no se verán afectadas por el nuevo impuesto, este podría convertirse en un pesado lastre para los profesionales de la fotografía —y videografía— de boda. El impuesto les obligaría a incrementar sus tarifas en la misma cantidad estipulada por esta nueva ley, lo que en muchos casos podría traducirse en una pérdida de clientes que no estarían dispuestos a pagar 1.000€ de más por fotografiarse en el rompeolas de esta ciudad costera. Para un pequeño profesional de la fotografía esto supondría el cese de su actividad profesional por no ser rentable.

A nivel personal, tengo la sensación de que con un permiso escrito solicitado al ayuntamiento de Positano habría sido más que suficiente, en lugar de obligar al pequeño profesional a incrementar sus tarifas de manera tan radical. Pagar un impuesto no va a hacer que el tráfico de peatones deje de cortarse, pues cuando se realice un rodaje la situación será la misma aunque se haya pagado la nueva tasa. Indudablemente, en esta nueva ley, pesa más el afán recaudatorio que la protección del territorio.

Last modified: 20 noviembre, 2017

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