Please select featured categories (for ticker) in theme admin panel. You can select as much categories as you want.

Roma de Alfonso Cuarón Carlos Somonte

‘Roma’ y el cambio de paradigma en la industria del cine

Por: | Audiovisual, Portada

Era cuestión de tiempo. La irrupción de Netflix y su modelo de contenidos bajo demanda en internet no solo revolucionó la forma en la que se visualizaban y rentabilizaban las producciones audiovisuales en la era digital, sino que vaticinaba un cambio radical en toda la industria cinematográfica que, en última instancia, también afectaría a los grandes estrenos del séptimo arte. Y ese momento ha llegado.

Cualquiera que esté familiarizado con la industria del cine sabrá que el aspecto más lucrativo del negocio es producir la película, porque, como en cualquier otro negocio, el que más arriesga es el que más puede ganar a la postre. Y Netflix, tras el tremendo éxito de su modelo, no iba a conformarse con ser un mero repositorio de cintas y series de otros cuando tenía dinero, capacidad y público como para crear de sus propios contenidos audiovisuales.

En primer lugar se lanzó a producir series propias, con House of Cards como el gran buque insignia de la flota creada en sus propios astilleros, ya que además de ser una producción de gran calidad en todos los aspectos contaba con todo un oscarizado Kevin Spacey como gran protagonista.

Tras el éxito de sus series, muy aplaudidas por la crítica, Netflix apostó poco después por la producción de películas con el objetivo de hacer grandes cintas, y ahí se topó de frente con los puristas del séptimo arte que tanto habían alabado sus producciones seriadas. Porque una cosa eran las series, hermanas menores desde siempre del cine, destinadas a la banal televisión o, ahora, a internet, y otra era la gran pantalla. Porque la intención de la compañía norteamericana era estrenar la mayoría de sus largometrajes directamente en su plataforma, sin pasar apenas por las salas de cine, y eso suponía una revolución de tal magnitud que muchos solo supieron reaccionar con rechazo.

Y hasta hace poco los defensores de que el cine es lo que se proyecta en las salas de cine se habían salido con la suya. Pese a la creciente calidad de las películas producidas por Netflix y otras plataformas similares, ninguna había alcanzado tal grado de excelencia como para competir por los grandes premios de la industria. Hasta que ha llegado Roma, de Alfonso Cuarón.

Roma, una de las películas del año

La cinta del director mexicano ha planteado un gran dilema para la industria. Porque, por primera vez, una película estrenada casi en exclusiva en Netflix (solo se proyectó en unas cuantas salas para poder participar en la mayoría de los premios cinematográficos) ha alcanzado un alto grado de excelencia, está acumulando premios y nominaciones y va camino de triunfar en los Oscar.

Y es que el film de Cuarón es de esos que gustan a los jurados de los principales galardones de la industria. Cruda, realista y dotada de una gran belleza visual, Roma narra la historia de la empleada del hogar Cleo y la de la familia de clase media mexicana para la que trabaja. En ella el director azteca hace un hermoso retrato de la cotidianeidad del convulso México de los años setenta desde una historia particular, íntima, en la que se reflejan la felicidad y el drama a las que están sometidas las vidas de sus protagonistas a través de escenas a veces tiernas, otras terriblemente duras, siempre realistas, y con las que el espectador empatiza fácilmente.

Así, Roma es, sin duda, una de las películas del año, y eso va a traer aparejada una segura y profunda consecuencia para la industria: un cambio de paradigma tras la primera victoria del modelo Netflix sobre los puristas del séptimo arte. El cine ya no va a ser solo lo que se proyecte en las salas, y vamos a tener que acostumbrarnos a ver grandes producciones directamente en las pantallas de nuestras tabletas, ordenadores o teléfonos móviles.

Y Alfonso Cuarón ha sido uno de los directores que ha sabido adaptarse a este cambio de paradigma con mayor prontitud y celeridad dentro de la industria cinematográfica. Porque, ¿qué más da cómo se visualicen mientras se permita a los buenos directores desarrollar trabajos de la calidad de Roma y estos lleguen al gran público?

La vida es cambio y resiliencia, y el cine no iba a ser menos. Ya cuando el sonido comenzó a introducirse en las películas los puristas de las cintas mudas se resistieron a esta innovación que, a la postre, terminó triunfando. No es resistencia lo que debe plantear la industria a las nuevas formas de visualizar los largometrajes, sino ver en ellas una oportunidad para mejorar y ofrecer a los espectadores mejores soluciones para que sigan prefiriendo ir a las salas en lugar de quedarse en el salón de sus casas. Porque, por mucho que sea más cómodo, no hay nada como disfrutar del séptimo arte en la gran pantalla, pero desde luego no a toda costa y cualquier precio.

*Fotografía de portada de Carlos Somonte.

Last modified: 20 marzo, 2019

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies