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Admitámoslo, somos de gatillo fácil

Por: | Actualidad, Fotografía, Portada

“¡Vaya una expresión para titular un artículo!”, estaréis pensando. Tranquilos, que cuando hablo de disparar no me refiero a un arma sino a la cámara de fotos. Pero es verdad, esta semana he llegado a la conclusión de que somos de gatillo fácil, con el digital hemos dejado de darle importancia al gesto de apretar el obturador. ¿Por qué deberíamos? Al fin y al cabo fotografiar en digital es gratis. Si tenemos la oportunidad, usamos siempre más de lo que necesitamos; y esto también es extrapolable a cualquier aspecto de nuestras vidas.

En el último mes he ido teniendo una revelación. Menuda tontería, ¿no? Las revelaciones no se van teniendo, llegan como un relámpago y nos golpean de repente. Bueno pues mi revelación no; ésta es de cocción lenta, como las lentejas.

La razón de este momento de claridad ha venido de la mano de la actividad más aburrida que un fotógrafo se ve obligado a realizar: Organizar el archivo fotográfico. Lo sé, tendría que ser algo que se hace todos los días; es decir, cuando vuelves de un encargo, de un viaje, o de una sesión de fotos lo primero que se debería hacer es conectar la tarjeta de memoria —obvio—, hacer copias de seguridad por duplicado —los hay que las hacen hasta por triplicado— y a continuación —aquí es donde fallamos casi todos— ordenar, catalogar e integrar esos ficheros en nuestro archivo fotográfico.

Eso me encontraba haciendo estos últimos diez días y me he dado cuenta de dos cosas: Disparo en exceso y carezco de la disciplina para organizar las fotos sobre la marcha. Por lo visto es algo muy común, hablando con otros compañeros sobre el tema todos me dijeron que les ocurría lo mismo, incluso a los más veteranos; alguno hasta me ha llegado a decir que no necesitan un ayudante, pero si un secretario que se ocupe de mantener su archivo fotográfico ordenado y sistematizado.

Fotografiamos demasiado, es un hecho. Nicola Muirhead lo reconocía entre risas durante la entrevista que concedió a Signo Editores Numen el pasado mes de agosto, cuando afirmó que prefiere trabajar en película porque en digital dispara como una loca. También lo insinuaba el fotoperiodista Álvaro Ybarra Zavala durante una una entrevista allá por el año 2006 (más o menos), cuando decía que “disparar en película te obliga a parar, a pensar; sólo tienes 36 fotogramas en cada carrete y cada uno cuenta”.

Por eso, después de unos días interminables —y que todavía no han terminado, pues aun tengo miles de archivos que organizar—, he decidido que voy a usar mi cámara digital como una de película. Dispararé menos y pensaré más, porque no es normal ver un paisaje bonito y hacer cinco disparos uno detrás de otro. Quizá sea un tema de costumbre, disparamos tres fotos rápidas para asegurarnos la foto; quizá sea un vicio. Y como con todos los vicios, en algún momento tenemos que hacer un esfuerzo para perderlos.

Last modified: 6 noviembre, 2017

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