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Susan Meiselas, la fotógrafa paciente que descubrió el Kurdistán a Occidente

Por: | Fotografía

El ingrediente clave para narrar una buena historia es el tiempo. Ya sea a través de una cuidada crónica escrita, un reportaje fotográfico o un documental audiovisual, el elemento crucial para profundizar en los hechos que se quieren contar, buscar sus antecedentes y consecuencias y los testimonios humanos que subyacen bajo la superficie del caos y la destrucción es la posibilidad de trabajar sin prisas.

La fotógrafa Susan Meiselas tuvo la suerte de aprender esta lección al inicio de su carrera, cuando viajó a Nicaragua para documentar el inicio de la Revolución sandinista que desangraría al país centroamericano en una guerra civil que duró once años. “Cuando fui tuve una experiencia extraña, la impresión de que todos esperaban algo y yo también tenía que esperar. Cada vez sentía más que el tipo de imágenes que tomaba me daba una pequeña pista de la textura de sus vidas, pero escasa”, explica en su página web.

Desde aquel momento Meiselas supo que si quería atravesar la capa superficial del conflicto, entender las razones de sus protagonistas y mostrar en sus fotografías no sólo el horror de la guerra, sino también las vidas de los que la sufren, debía ejercitar la siempre compleja facultad de la paciencia.

Esa capacidad de esperar y sumergirse en el contexto de la desgracia, explorar su orografía y zambullirse en sus agitadas aguas hizo que pudiese documentar ampliamente el drama social que supone un conflicto civil. Sus fotografías muestran soldados y combates, pero también la huida de refugiados, la cotidianeidad del caos en calles destrozadas en las que juegan niños, el afecto de las familias de los guerrilleros al poder compartir con ellos algunos instantes o el horror y el dolor de la muerte.

Aquel trabajo marcaría la trayectoria posterior de Meiselas y dejaría para el recuerdo colectivo y la fotografía universal una de las imágenes más icónicas del siglo XX, la conocida como ‘El hombre Molotov’, en la que captura el instante exacto en el que el guerrillero sandinista Pablo ‘Bareta’ Arauz va a arrojar un coctel molotov contra un regimiento de la Guardia Nacional del dictador Somoza.

Carnival Stripper

A pesar de que el impacto de Nicaragua cambió de forma decisiva su visión del mundo y la fotografía, Meiselas ya había dado muestras de su paciencia y saber mirar en su Estados Unidos natal, donde había documentado a lo largo de tres veranos espectáculos de ‘stripteases’ itinerantes por los Estados de Nueva Inglaterra, Pensilvania y Carolina del Sur.

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Susan Meiselas / Shortie on the Bally, Barton, Vermont, 1974 An image from @MagnumPhotos photographer @SusanMeiselas's first major project 'Carnival Strippers.' Meislas describes the project on her website like this: "From 1972 to 1975, I spent my summers photographing and interviewing women who performed striptease for small town carnivals in New England, Pennsylvania, and South Carolina. As I followed the girl shows from town to town, I photographed the dancers' public performances as well as their private lives. I also taped interviews with the dancers, their boyfriends, the show managers, and paying customers. The women I met ranged in age from seventeen to thirty-five. Most had left small towns, seeking mobility, money and something different from what was prescribed or proscribed by their lives that the carnival allowed them to leave. They were runaways, girlfriends of carnies, club dancers, both transient and professional. They worked out of a traveling box, a truck that unfolded to form two stages, one opening to the public carnival grounds, another concealed under a tent for a private audience. A dressing room stands between them. Again and again, throughout the day and night, the woman performers moved from the front stage, with its bally call—the talker's spiel that entices the crowd—to the stage, where they each perform for the duration of a 45 pop record." #theinvisiblelibrary #blackandwhite #photography #blackandwhitephotography #susanmeiselas #shortonthebally #barton #vermont #1974 #carnivalstrippers #carnival #stripper #closeup #cigarettes #cigarette #smoking #modernart #contemporaryart #magnumphotos #danzigergallery #stephendaitergallery #sfmoma

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En ese trabajo, denominado Carnival Striper y desarrollado de 1972 a 1975, la fotógrafa capturó imágenes de las actuaciones de las bailarinas y de sus vidas privadas, y grabó entrevistas con las chicas, sus parejas, los directores del espectáculo y los clientes en una muestra precoz de su interés por el lado humano y social de sus historias, a las que siempre trata de dotar del contexto que permita profundizar y entender lo que sucede.

Kurdistán

Carnival Stripper le dio a Meiselas cierta relevancia en Estados Unidos y, junto a otros trabajos, la posibilidad de unirse a la prestigiosa Agencia Magnum en 1976. Poco después, en 1978, su trabajo en Nicaragua la pondría en el escaparate mundial como una de las mejores fotoperiodistas del momento, lo que le dio la posibilidad de trabajar en otros escenarios de conflicto tanto en América Latina como en otras partes del mundo, al tiempo que seguía desarrollando proyectos en su país.

En todos ellos siguió desarrollando una fotografía de marcado carácter social y documental, con la intención de “ser un puente con otros mundos”, como dijo la propia Meiseles, y un gran interés por la defensa de los derechos humanos y la crítica política y social.

Así, llevó su cámara a conflictos como el de El Salvador o Chile, documentó historias en Estados Unidos como la de los ‘Voluntarios de América’, exploró los paisajes urbanos de Nueva York y le tocó vivir, y fotografiar, en primera persona los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas. Sin embargo, el proyecto que más transcendencia le ha dado tras Nicaragua ha sido el que llevó a cabo con los kurdos.

En 1990, con el inicio de la Guerra del Golfo, la fotógrafa fue enviada al norte de Irak para documentar la necesidad de ayuda humanitaria que precisaban los kurdos. Lo primero que la sorprendió fue la destrucción “tan completa” de la zona, por lo que investigó y supo que se debía al intento de aniquilación de aquel pueblo por parte del régimen de Saddam Husein en 1988, en el que se dijo que hasta 100.000 kurdos podían haber sido asesinados por las tropas gubernamentales.

De esta manera, lo primero que le interesó fue documentar aquel intento de aniquilación a través de la destrucción y las tumbas masivas que la masacre había repartido por todo el Kurdistán. Durante la realización de ese proyecto, y para su contextualización habitual, Meiseles descubrió que apenas había información de la historia del pueblo kurdo, por lo que comenzó un gran proyecto en el que, a través de la recopilación de fotografías familiares de los últimos cien años, construyó una historia visual de aquel pueblo en el libro Kurdistán: a la sombra de la historia.

Premio Deutsche Börse

Su trayectoria como documentalista y fotógrafa social la ha llevado a hacer innumerables exposiciones, editar varios libros y, recientemente, a alzarse como ganadora del Premio de la Fundación de Fotografía Deutsche Börse 2019, al que fue nominada por su retrospectiva Mediaciones, en la que recoge su trabajo de los últimos cincuenta años y en la que destacan las imágenes de Nicaragua, El Salvador y el Kurdistán.

Last modified: 10 junio, 2019

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