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“A veces la realidad es un infierno, y eso hay que contarlo”

En una cafetería del centro, cerca de la estación de Nuevo Ministerios, me reúno con Jaime Alekos (Madrid, 1985) para hablar de su nuevo proyecto, “Tauromaquia”, que está dando que hablar en diversos festivales por su inusual enfoque: Contar la historia desde el punto de vista del animal (el de cuatro patas). Dos premios desde que comenzara su gira por festivales hace poco más de un mes son sólo algunas de las cartas que juega Alekos para convencer al público con este cortometraje.

El reportero Jaime Alekos.

¿Qué hace que te decidas a producir “Tauromaquia”?

Desde que era pequeño me ha interesado el tema de los derechos de los animales. Revisando cuadernos, me he encontrado notas sobre tauromaquia de cuando tenía 18 años, pero no era un tema en el que tuviera pensado meterme. El proyecto casi empezó de casualidad. Me llamó un fotógrafo para avisarme de que unos activistas iban a saltar al ruedo, en una becerrada después de una corrida, y en principio fui a cubrir eso.

Como estaba acreditado, grabé la corrida desde el callejón. Solo había estado de pequeño una vez en una plaza, así que prácticamente no sabía el funcionamiento de una corrida, ni los tercios, ni nada. Aproveché esa desventaja para mirar sin prejuicios, e instintivamente me fijé en la víctima.

Cuando volví a casa después de aquel día, sabía que tenía algo, antes incluso de ver la grabación, pero no sabía muy bien el qué. No sabía si para una historia de cinco minutos o de veintiocho, pero sabía que tenía algo.

Pero ya se ha trabajado mucho sobre la tauromaquia.

Sí, pero no con este enfoque. Conocía lo que hacían otros periodistas gráficos porque estoy al tanto de lo que sale en agencias y medios, y sobre todo el trabajo de Daniel Ochoa de Olza que es increíble y al que no podía añadir nada más, pero él estaba centrado en la tradición. Yo quería centrarme en la psicología del toro.

Trabajar en un proyecto a largo plazo solo tiene sentido si  puedes aportar algo nuevo. Al trabajar solo y sin plazo de entrega corres el riesgo de eternizarte, y aunque la grabación en principio era sencilla, la investigación y madurar la esencia de lo que quería contar me llevó tres años.

¿Es una ventaja haber hecho este proyecto en video?

Fotograma del documental “Tauromaquia”, de Jaime Alekos.

Sí, no habría podido contarlo solo con fotografías. Al hablar de la corrida de toros desde el punto de vista del toro, hay una parte ineludible que es la de la sangre, la carnicería, pero eso a mí per se no me interesa.

La psicología del toro la podemos ver fundamentalmente en su expresión facial, sus reacciones y su lenguaje corporal, y para enseñar esto el vídeo te da muchas más opciones.

Por ejemplo, la nobleza del toro, que es la facilidad con la que los toreros le engañan con la muleta. Hay un capítulo donde muestro claramente que el toro, si el torero es hábil, sigue el trapo con la mirada continuamente.

Otra cosa que es imposible de comunicar con imágenes estáticas es que hay algunos toros que se rinden en la pelea y se lo comunican al torero dando unos pasos para atrás, esto es imposible de contar en imágenes estáticas.

¿Debería acabarse ahí la lidia?

El toro está ahí obligado y embiste por miedo. Todos sus movimientos en la corrida vienen del miedo que le provocan. E incluso cuando se rinde, el torero todavía tiene herramientas para manipularle psicológicamente y hacerle embestir, para seguir dando espectáculo. De ahí viene la expresión “entrar al trapo”.

Fotograma del documental “Tauromaquia”, de Jaime Alekos.

Dices que no te interesaba la carnicería, sin embargo en tu documental encontramos imágenes que son muy duras de ver.

Porque es imposible hablar de tauromaquia desde el punto de vista del toro sin hablar de sufrimiento. Lo difícil para mí ha sido encontrar el lenguaje para contar algunas partes de la manera más sutil posible, encontrar un equilibrio que me permita no caer en la sangre fácil y el morbo, ni dejar de ser riguroso con la experiencia de sufrimiento del toro.

¿Nos ha obligado el buenismo a practicar la autocensura? ¿Debemos poner la comodidad del espectador por delante de la honestidad de una historia?

Fotograma del documental “Tauromaquia”, de Jaime Alekos.

Yo sé que mostrar el sufrimiento del toro juega en mi contra como realizador porque los espectadores no se quieren sentar a ver media hora de sufrimiento, pero hay veces que la realidad es un puto infierno, y si quieres estar bien informado, tienes que aceptar eso. Y yo no puedo anteponer los sentimientos del espectador a la veracidad, porque el objetivo del periodismo es que podamos formamos una opinión basándonos en información fiable. Y hay veces que si el espectador se siente incómodo, a lo mejor es porque debe sentirse incómodo.

¿Es un problema educativo entonces? ¿No estamos educados para afrontar la realidad?

Es que estar bien informado requiere tiempo y encima resulta doloroso. Yo entiendo perfectamente que haya gente que prefiera mirar a otro lado o dedicar su tiempo a otras cosas.

En mi caso, como consumidor de prensa y de información, tengo que hacer un ejercicio continuo de ingeniería inversa para determinar cómo y cuánto de sesgada o incompleta está la información que me llega de cada medio. Y cuando más o menos lo consigo, llego a la conclusión de que el mundo está jodido. Y encima me lleva una una o dos horas al día. Pero prefiero esto, porque aunque resulte doloroso, es esa información fiable es la que me permite luego tomar decisiones libremente.

¿Es culpa nuestra que no quieran informarse? ¿La hemos cagado los periodistas?

La estamos cagando profundamente a la hora de producir información demasiado rápido por querer ser los primeros. Hay piezas que sencillamente son imposibles de construir bien en el tiempo que te dan algunos editores o con el tiempo que te da lo que te pagan como freelance. Si tienes que ir a un sitio o a otro, o llamar a esta fuente o la otra, es materialmente imposible, y aún así se publica.

Por otro lado, el lector también tendría que llevarse las manos a la cabeza cuando medios por los que está pagando una suscripción o una copia en papel publican estas piezas. He llegado a ver cómo un reportero, en vez de citar una fuente, cita lo que le dice una persona que una tercera persona le ha dicho que ha visto. Pero claro, también sé la mierda que le pagan por ese texto al redactor y los gastos que tiene que cubrir, comida, alojamiento, transporte, autónomos… así que al final es un círculo vicioso.

Volviendo a “Tauromaquia”, has conseguido que triunfe un documental en el que el protagonista no habla, todo un logro.

Es curioso, pero no me di cuenta hasta que me lo dijo un compañero, en plan de coña: Tauromaquia es una película muda, además canónica, como las de antes, son imágenes, con su texto y su música. Ni me lo había planteado, salió así porque es el único formato que me permitía contar esta historia, que la tenía muy clara desde el principio: la empatía con el toro.

Last modified: 27 diciembre, 2017

One Response to :
“A veces la realidad es un infierno, y eso hay que contarlo”

  1. Estoy de acuerdo en desmentir todo un paraíso, pues muchas veces nada es lo que parece

    Buen post 😉

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